Torneo Toro de la Vega (Tordesillas, Valladolid)

Torneo del Toro de la Vega, celebrado en la localidad vallisoletana de Tordesillas.

Tordesillas (Valladolid, España)

El Torneo del Toro de la Vega se celebra en Tordesillas (Valladolid) el segundo martes de septiembre y forma parte de los festejos realizados en honor de la Virgen de la Peña.

Dicho “torneo” consiste en la desigual lucha entre un toro y centenares de personas, armadas con lanzas, a pie y a caballo. Durante aproximadamente una hora el toro busca desesperadamente huir, pero cientos de lanceros se lo impiden y no le dan tregua, guiándole hacia una zona concreta de la Vega (de ahí su nombre), donde es acorralado y muerto a lanzazos. La mayoría de las veces está tan extenuado y cansado por sus múltiples heridas que se rinde a su destino con resignación, como en el año 2011, cuando Afligido (nombre del toro), totalmente abatido y exhausto, se echó al pie de un árbol donde fue alanceado hasta la muerte. Mientras agoniza, el toro es rematado mediante apuntillado utilizando incluso un destornillador, como sucedió en el caso del mencionado Afligido. El apuntillado, que está prohibido como método de sacrificio en mataderos por su extrema crueldad, consiste en seccionar con un puñal la parte trasera del encéfalo donde se encuentran los centros neurológicos de la respiración y el pulso, por lo que el animal muere por parada cardiorrespiratoria tras una angustiosa agonía.

El Patronato del Torneo y el Ayuntamiento de Tordesillas, contempla en su Reglamento una remota posibilidad de indulto que se dará tan solo en el caso de que el toro salga de los límites marcados por la organización. Esta posibilidad es tan remota que desde el año 1970, fecha en que se volvió a autorizar el torneo, tras algunos años de prohibición, sólo se indultaron dos toros. De hecho esta “norma” está sometida al arbitrio personal de los participantes que la incumplen según sus conveniencias e intereses. Sin ir más lejos, el 11 de septiembre de 2012 el toro fue alanceado y muerto fuera de los límites establecidos.

En realidad se trata de un linchamiento colectivo en el que el toro no tiene prácticamente posibilidad alguna y donde se le somete a un terrible sufrimiento y a una prolongada agonía. Conscientes de lo despiadado y brutal de este espectáculo, los mismos habitantes de Tordesillas se oponen a la toma de imágenes del momento final en la vida del toro, tanto por parte de activistas como por televisiones públicas o privadas, a veces incluso de forma violenta. Actualmente las únicas imágenes que existen del momento de su muerte se deben a activistas animalistas que se infiltran entre los participantes con el fin de dar a conocer lo cruel de este espectáculo.

A pesar de la oposición creciente manifestada en protestas y críticas de toda índole, tanto a nivel nacional como internacional, el torneo sigue celebrándose con el beneplácito de los dos partidos mayoritarios de nuestro país, el PP que gobierna la Junta de Castilla y León y continúa no sólo permitiendo sino apoyando esta celebración, y el PSOE que tiene en estos momentos la alcaldía de Tordesillas. En un lamentable ejercicio de cinismo, la mayoría de los políticos declaran públicamente, por un lado, el carácter sádico y brutal de este espectáculo, mientras que por otro no hacen absolutamente nada para evitarlo.